Aunque nos parezca raro, las ayudas establecidas en la Ley 35/1995 no se encuentran amparadas en ninguno de los supuestos de exención previstos en la normativa del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, por lo que no están exentas de la deración de la renta.

Consideración: La ayuda percibida tiene la calificación de rendimiento del trabajo personal, al tener esa consideración, las pensiones y haberes pasivos percibidos de los regímenes públicos de la Seguridad Social y clases pasivas y demás prestaciones públicas por situaciones de incapacidad, jubilación, accidente, enfermedad, viudedad o similares.

La Agencia Tributaria considera aplicable la reducción del 40 por 100 establecida para los rendimientos obtenidos de forma notoriamente irregular en el tiempo, ya así se consideran las prestaciones satisfechas por lesiones no invalidantes o por incapacidad permanente, en cualquiera de sus grados, por empresas y por entes públicos, supuesto en el que cabe considerar incluida la ayuda pública percibida.